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viernes, 30 de septiembre de 2011

Cómo evitar el fracaso escolar

La principal causa del fracaso escolar es la pérdida de autoridad del docente en la sociedad actual. La figura del maestro se ha debilitado y, cada vez más, los padres no prestan el apoyo necesario. Según una investigación del diario El Mundo, el motivo quizás es la falta de confianza de los padres hacia el profesional de la educación. Hace unos cuantos años atrás, era impensable anteponer la palabra de un niño a la del docente. Algo que en la actualidad es bastante común.


    Según ABC, la mayoría de las veces se culpabiliza al maestro porque el niño no consigue llegar a los objetivos marcados. Para Cristina Salvador, maestra desde hace diez años, "la educación es un convenio entre padres y docentes. Son imprescindible las dos partes. Se trata de conseguir la función compartida de enseñar y aprender. No obstante, a veces se olvida y se da toda la responsabilidad a los maestros".


    En la actualidad, el fracaso escolar afecta a muchos niños. Los factores que influyen para que los pequeños tengan problemas escolares van desde el ambiente familiar hasta el nivel de autoestima del alumno. Estos son algunos de ellos:


Ambiente familiar. Los modelos que se ofrecen a los hijos son fundamentales para su desarrollo. Es imprescindible un ambiente familiar rico en estímulos, con una verdadera implicación de la familia en su vida escolar. Además, es conveniente dedicar tiempo suficiente a los estudios en casa.


Autoestima. En ocasiones, las malas calificaciones esconden una baja autoestima del alumno. Es muy importante cuidar el concepto que tienen de ellos mismos y transmitirles una imagen positiva de quienes son y de lo que hacen. Hay que enseñarles que todos los problemas tienen solución.


Atención. Para aprender es fundamental que sean capaces de concentrarse en lo que tienen entre manos. Desde muy pequeños hay que habituarles a tareas que les ayuden a centrar su atención durante períodos de tiempo apropiados a su edad.


Memoria. Esta capacidad es clave para el rendimiento académico. Se puede ejercer y estimular con juegos y actividades divertidas.


Capacidad del alumno. A veces, el problema radica en que el niño tiene dificultades de aprendizaje o baja capacidad intelectual. En estos casos se precisa una atención especializada cuanto antes.


Hábitos de estudios. A estudiar también se aprende. De nada sirve que se pasen las horas muertas delante del libro si no aprovechan ese tiempo. Es necesario proporcionarles unas técnicas de estudio que les permitan aprender de forma ágil y eficaz.